Incendio en Torres del Paine: un caso que marcó la justicia ambiental en Chile

El incendio provocado por el turista israelí Rotem Singer en el Parque Nacional Torres del Paine continúa siendo uno de los episodios más emblemáticos en materia de justicia ambiental en Chile. A más de una década del siniestro, el caso dejó lecciones clave tanto en el ámbito judicial como en la protección de áreas naturales.

El fuego se originó el 27 de diciembre de 2011, cuando una fogata mal apagada en un sector prohibido se propagó rápidamente y arrasó más de 17.000 hectáreas de bosque nativo y matorrales. Aunque en 2012 Singer evitó la prisión tras acogerse a una salida alternativa que incluyó el pago de 10.000 dólares y compromisos de reforestación, el Estado chileno decidió continuar las acciones legales por la vía civil.

Con el paso de los años, la Corte Suprema confirmó la responsabilidad civil del ciudadano extranjero, estableciendo que el pago inicial no cubría la totalidad de los daños económicos y ambientales ocasionados. Si bien el cobro de las indemnizaciones ha enfrentado dificultades debido a que el responsable reside fuera del país, el proceso judicial sentó un precedente relevante.

Este caso impulsó cambios profundos en la normativa chilena, dando lugar a una legislación más estricta en materia de uso del fuego en zonas protegidas. Actualmente, cualquier visitante que incumpla las normas de seguridad de la CONAF se expone a la expulsión inmediata y a la prohibición de ingreso al país, mientras que los trabajos de restauración ecológica avanzan de forma sostenida, aunque los especialistas advierten que la recuperación total de los ecosistemas patagónicos podría tomar varias décadas.

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