NUEVA ASUNCIÓN BAJO LA LUPA: TIERRAS, OBRAS Y DENUNCIAS QUE ENCIENDEN LA ALERTA AMBIENTAL
Nueva Asunción, una ciudad joven y en pleno crecimiento, atraviesa hoy un momento clave que genera inquietud entre sus pobladores. En los últimos meses, denuncias ciudadanas, expresiones de profesionales del derecho y testimonios de vecinos comenzaron a visibilizar presuntas irregularidades vinculadas a la adjudicación de tierras fiscales y a la ejecución de obras de relleno y dragado en zonas ambientalmente sensibles.
Las preocupaciones no apuntan únicamente a cuestiones administrativas o legales, sino que se extienden al posible impacto ambiental y social que estas acciones podrían generar en el mediano y largo plazo. Riachos, esteros y cauces hídricos forman parte del equilibrio natural del territorio, y cualquier intervención sin los controles adecuados podría alterar el ecosistema y afectar directamente a comunidades enteras.
Green Tour Magazine recopiló testimonios, denuncias públicas y antecedentes expuestos por vecinos y actores sociales, con el objetivo de presentar un panorama informativo que permita comprender la complejidad de la situación, sin adelantar conclusiones y apelando a la necesidad de transparencia y respuestas institucionales.
LAS TIERRAS EN CUESTIÓN Y LAS DUDAS SOBRE SU ADJUDICACIÓN
Uno de los principales focos de preocupación gira en torno a la adquisición de terrenos ubicados en la zona de Nueva Asunción. Según denuncias realizadas públicamente por el abogado Fernando Micheletto, existirían indicios de que ciertas tierras habrían sido adquiridas mediante procedimientos que no estarían del todo claros.
De acuerdo con estas versiones, se cuestiona la presunta adjudicación de aproximadamente 40 hectáreas a la empresa AMETRINO S.A., sin que se haya llevado adelante un proceso de subasta pública, mecanismo que generalmente se utiliza para garantizar igualdad de oportunidades y transparencia en la disposición de bienes fiscales. Hasta el momento, estas afirmaciones se mantienen en el plano de la denuncia y la investigación, a la espera de documentos oficiales que confirmen o desmientan tales procedimientos.
El tema adquiere una dimensión aún más sensible cuando se menciona que estas tierras habrían sido ocupadas históricamente por familias paraguayas, consideradas por los denunciantes como primeros ocupantes, lo que abre un debate profundo sobre derechos adquiridos, memoria histórica y justicia social. Para muchos pobladores, no se trata solo de hectáreas y escrituras, sino de territorios ligados a generaciones que construyeron su vida en la zona.
EL ROL DE LAS AUTORIDADES Y EL PEDIDO DE EXPLICACIONES
Las denuncias ciudadanas también apuntan a la actuación de Autoridades Municipales y concejales. Vecinos y organizaciones sostienen que existen pedidos de informes presentados en la Junta Municipal que, según afirman, aún no han sido respondidos de manera clara y pública.
En medio de este escenario, se menciona la postura de los concejales Héctor Bareiro y David Simbrón, quienes, de acuerdo con versiones difundidas por sectores ciudadanos, no habrían acompañado la aprobación de la venta de las tierras cuestionadas. Para muchos vecinos, este hecho es interpretado como una señal de que dentro del propio estamento municipal existen miradas divergentes y llamados a la prudencia.
Desde la ciudadanía se insiste en que el crecimiento urbano debe estar acompañado por procesos transparentes, participación comunitaria y acceso a la información pública. La falta de respuestas oficiales, señalan, alimenta la desconfianza y profundiza el malestar social.
OBRAS, RELLENOS Y DRAGADOS QUE GENERAN ALARMA
Más allá del debate por la tierra, otro eje central de las denuncias está relacionado con obras de relleno y dragado en distintos puntos de la ciudad. Vecinos de barrios como Timboty y zonas cercanas a los riachos Payaguá y Paloma alertan sobre intervenciones que, según afirman, podrían estar alterando cauces hídricos naturales.
De acuerdo con testimonios recogidos, estas obras incluirían el relleno de sectores bajos, la obstrucción parcial de cauces y el uso de dragas para modificar el terreno. Los pobladores aseguran que, hasta el momento, no se han expuesto públicamente los permisos ambientales correspondientes, lo que incrementa la preocupación.
Estas intervenciones, explican los vecinos, podrían provocar consecuencias graves, especialmente en épocas de lluvias intensas, cuando el agua busca su curso natural. Las alteraciones de riachos y esteros podrían aumentar el riesgo de inundaciones en zonas habitadas por familias que ya viven en condiciones de vulnerabilidad.
LA VOZ DE LOS POBLADORES
José Fleitas, vecino de Nueva Asunción, expresó públicamente su inquietud por la situación. En declaraciones radiales, sostuvo que “nadie está en contra del progreso”, pero remarcó que el desarrollo urbano debe realizarse de forma responsable y sin poner en riesgo a la población.
Fleitas advirtió que, de continuar las obras sin los controles adecuados, las zonas más bajas podrían verse gravemente afectadas. “Si sube el agua, somos nosotros los pobladores los que quedamos en riesgo”, afirmó, reflejando un sentimiento compartido por muchas familias de la zona.
Otros vecinos coinciden en que el temor a represalias o la falta de confianza en las instituciones hacen que muchas personas eviten denunciar formalmente. Sin embargo, el impacto visible de las obras y la transformación del entorno natural impulsaron a varios a alzar la voz y exigir explicaciones.
DESARROLLO, AMBIENTE Y EL EQUILIBRIO NECESARIO
El crecimiento urbano es una realidad inevitable en ciudades en expansión como Nueva Asunción. No obstante, especialistas y organizaciones ambientales insisten en que este desarrollo debe estar guiado por estudios técnicos, evaluaciones de impacto ambiental y procesos participativos.
Los riachos, esteros y humedales cumplen un papel fundamental en la regulación del agua, la biodiversidad y la prevención de inundaciones. Sus alteraciones, aun con multas económicas o inmobiliarias, pueden generar efectos irreversibles si no se realizan con planificación y control.
Las denuncias también mencionan otros proyectos en distintas zonas, donde se habla de relleno de esteros y posibles afectaciones al acceso al agua. Aunque estas versiones aún deben ser verificadas, refuerzan la necesidad de una mirada integral sobre el modelo de crecimiento que se está impulsando.
LA IMPORTANCIA DE LA TRANSPARENCIA Y EL CONTROL CIUDADANO
Uno de los reclamos más reiterados por los pobladores es el acceso a la información. Solicitan que las autoridades ambientales municipales y los organismos competentes publiquen permisos, estudios técnicos y resoluciones que respalden las obras en ejecución.
La transparencia, señalan, no solo protege a las instituciones, sino que también brinda tranquilidad a la ciudadanía. Cuando la información no fluye, el espacio se llena de dudas, sospechas y versiones contrapuestas que terminan debilitando la confianza pública.
En este contexto, el rol del periodismo y de las revistas especializadas en ambiente cobra especial relevancia: visibilizar denuncias, recoger testimonios y contribuir a un debate informado, sin prejuzgar ni condenar, pero tampoco callar.
PREGUNTAS QUE SIGUEN ABIERTAS
Las denuncias que hoy rodean a Nueva Asunción dejan más preguntas que respuestas. ¿Se cumplieron todos los procedimientos legales en la adjudicación de tierras fiscales? ¿Existen estudios de impacto ambiental que respalden las obras de relleno y dragado que se realizan en zonas sensibles? ¿Quién controla que el crecimiento urbano no comprometa los cauces hídricos ni la seguridad de las comunidades más vulnerables?
Mientras estos interrogantes permanecen sin respuestas públicas claras, la preocupación de los pobladores continúa en aumento. El silencio institucional, la falta de información accesible y la ausencia de informes técnicos visibles alimentan la incertidumbre y debilitan la confianza ciudadana. En territorios donde el agua define la vida cotidiana, cualquier intervención sin planificación puede transformarse en un riesgo colectivo.
Nueva Asunción se encuentra ante una encrucijada. ¿Qué modelo de desarrollo se quiere construir? ¿Uno que prioriza la rentabilidad inmediata o uno que respeta el ambiente, la historia del territorio y los derechos de quienes lo habitan? El progreso, coinciden los vecinos, no debería avanzar a la costa del equilibrio natural ni del bienestar social.
La protección del medio ambiente no es solo una responsabilidad de las autoridades, sino también un compromiso de toda la sociedad. Informarse, preguntar y exigir transparencia son actos de participación democrática. Las respuestas aún están pendientes. Lo que está en juego no es solo un territorio, sino el futuro ambiental y social de Nueva Asunción y de las generaciones que vendrán.
